El Microondas es
uno de los electrodomésticos más revolucionarios y que más ha cambiado
los hábitos de cocina en las casas. Sus ventajas –razón de su éxito– son
múltiples: rapidez, homogeneidad en las cocciones, ahorro en el uso de
material... Aun así no deja de haber detractores y escépticos delante de
este sistema de cocción que ven en el uso de microondas un posible
perjuicio para la salud, no demostrado aun hoy día.
Una
de las principales ventajas del microondas es la rapidez a la que cuece
los alimentos. Las ondas calientan las moléculas de agua de dentro del
propio alimento, no se produce de fuera hacia dentro como en las
cocciones tradicionales. Así pues la cocción es también muy homogénea y
por lo tanto muy adecuada para algunos productos y técnicas de cocción.
Un ejemplo claro son las patatas: Podemos asarlas enteras y con piel en
el microondas en unos 10 minutos, cuando en un horno convencional o en
las brasas tardaríamos prácticamente una hora y deberíamos controlar
constantemente que no se quemaran. esta misma patata asada nos puede
servir para elaborar un puré espeso, suave y nutritivo, pues la patata
no ha perdido ningún nutriente (como pasaría si lo hirviésemos) ni se ha
secado (como pasaría en el horno).
Esta
homogeneidad y la necesidad de agua hacen del microondas un sistema muy
práctico e higiénico a la hora de calentar productos que tienden a
pegarse y quemarse con los sistemas tradicionales, como la leche o el
chocolate. Estos productos se calientan en relación al agua que tienen y
no están en contacto con una superficie de calor concreta que llegue a
temperaturas altas que los sequen, como sucedería con un cazo al fuego.
El microondas también ha demostrado ser una forma de cocción ideal para aplicar la técnica de la cocción al vapor.
Ponemos los alimentos en un plato o bol que permita dejar una espacio
interior como cámara de aire, añadimos en función del alimento algún
líquido que ayude a crear vapor y cerramos de forma hermética el
recipiente con papel film antes de hornear. el resultado será un
producto que se va re-hidratando durante la cocción y que conserva todo
su sabor, textura y nutrientes.
Pero
si queremos ir más allá el microondas nos puede servir como sistema
intermedio o compartido con otras fuentes de calor y técnicas. Por
ejemplo cuando queremos las tradicionales verduras asadas (pimientos,
berenjenas, cebollas). Parte del sabor que más nos atrae de estas
verduras asadas es el aroma ahumado de la piel quemada. Podemos quemar
esta piel rápidamente en la llama de nuestra encimera y acabar la
cocción en el microondas con las piezas aun enteras, que contienen todo
su jugo. De esta forma mantenemos la esencia del asado y conseguimos una
cocción más rápida y uniforme.
En
general los hornos tienen diferentes posiciones con lo que podemos
regular la potencia con que queremos cocer un alimento en función del
resultado deseado y las características del alimento. En el caso de la
leche, por ejemplo, utilizaremos una potencia media, pues si aplicamos
mucho calor corremos el riesgo de que se derrame. Por el contrario, si
queremos elaborar unas verduras al vapor, nos interesa generar este
vapor y cocerlas rápidamente para que queden tersas y conserven todos
sus nutrientes. Los modelos actuales además, incluyen una resistencia
que permite dorar los alimentos, cosa que las microondas por sí mismas
no nos permiten.
En
referencia a los recipientes y objetos que ponemos dentro del horno hay
que tener una serie de informaciones y precauciones. El horno
microondas acepta prácticamente todo tipo de materiales excepto los
metales (las ondas crean interferencias y reaccionan violentamente),
materiales que no soporten cierto calor (como podrían ser algunos
plásticos) u otros materiales que tiendan a absorber humedad y que
tenderán a calentarse mucho (madera, algunos recipientes de barro...).
Hay muchos recipientes en el mercado especialmente diseñados para
cocciones en microondas y en general prácticamente todas las vajillas
que se fabrican en la actualidad son aptas para ello.
El
microondas no sólo ha representado una nueva forma de cocinar en las
casa sino que se está estudiando en las cocinas profesionales. En cierta
forma, había desaparecido de las cocinas profesionales y ahora está
volviendo pero buscando alternativas para nuevos usos. De ellas han
salido bizcochos instantáneos elaborados con los ingredientes básicos o
también cocciones de alimentos envasados al vacío. Falta poco tiempo
para que el microondas se convierta en una herramienta más de la alta
cocina.
Fuente: Gallina Blanca
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